Creatividad sin límites

La reciente restauración de la fachada del MIAN © Museu Internacional de Arte Naïf do Brasil

Financiación colaborativa para modernizar y renovar el MIAN

Por Tatiana Levy, Directora Ejecutiva y Pedagógica, Museu Internacional de Arte Naïf do Brasil, Río de Janeiro

El Museu Internacional de Arte Naïf do Brasil (MIAN por sus siglas en portugués) es un museo privado que alberga la colección de un único hombre, Lucien Finkelstein, creador y fundador del museo. Se trata de la recopilación más grande y extensa de pinturas de arte naíf del mundo, puesto que consta de 6.000 obras procedentes de alrededor de 120 países, que abrió al público en 1995.

El edificio que alberga la colección,  es una mansión de estilo ecléctico que se construyó en 1908, y que el propio Sr. Finkelstein compró para albergar los cuadros. No obstante, la casa no se donó deliberadamente a la fundación que mantiene el museo, la Fundación Lucien Finkelstein, de forma que, según la legislación brasileña, no puede beneficiarse de fondos públicos o quedar exenta de impuestos para financiar cualquier mejora en el edificio. Esta circunstancia siempre ha supuesto un obstáculo para el equipo del museo de cara a realizar el mantenimiento y renovación necesarios para el edificio.

El interior del museo © Museu Internacional de Arte Naïf do Brasil

Un nuevo comienzo

En 2011, el museo, que había estado cerrado durante cinco años por falta de fondos y el fallecimiento de su fundador y presidente, cobró nueva vida cuando,  la asesora en gestión cultural,  Patricia Castro propuso una asociación con la familia del fundador. Se presentó un proyecto de financiación pública y llegó la tan ansiada ayuda económica, por lo que el museo reabrió al público en 2012 con nuevas exposiciones, nueva identidad visual, nuevas exposiciones, nueva página web, presencia en las redes sociales, nuevos atractivos tecnológicos e interactivos para enriquecer la experiencia del visitante y salas de exposición renovadas. Sin embargo, a causa de la situación legal del edificio, la fachada y los exteriores no pudieron incluirse en las renovaciones.

La solución a este antiguo problema llegó con la popularización de los proyectos de financiación colaborativa, conocidos como micromecenazgo o suscripción popular. La dirección del museo creó un proyecto con el nombre MIAN de Cara Nova (La Cara Nueva del MIAN), con el objetivo de involucrar de forma activa a la comunidad, aficionados y amigos del museo para recaudar el dinero que se necesitaba para conservar y renovar la fachada del museo, ante la imposibilidad de obtener financiación de  forma tradicional. La idea consistía en ofrecer regalos del museo por las contribuciones, que iban desde artículos habituales en la tienda del museo hasta pinturas originales que habían donado pintores, visitas guiadas y placas conmemorativas para las personas o compañías  que contribuyeron a la causa.

Una aproximación tangible y tecnológica

El proyecto se dividió en tres fases. La primera fase consistió en una subasta: la familia del fundador donó 25 pinturas de sus colecciones personales de arte naíf, y familias de pintores naíf o los mismos pintores donaron,  otros cinco cuadros, de un total de 30. Se creó un micrositio para mostrar los cuadros que saldrían a subasta y se celebró una exposición temporal de los mismos en la veranda y los jardines del museo. Por ello, se ofreció la posibilidad a los participantes de pujar por correo electrónico o de acudir al museo para ver las pinturas e introducir sus pujas en una urna. La subasta se anunció en la página web del MIAN y en la página de Facebook y captó la atención de los medios locales, de forma que se publicaron artículos en los diarios brasileños de mayor tirada: O Globo y Estadão. La exposición y el micrositio atrajeron a posibles contribuyentes y recaudamos el 50% de los fondos necesarios. Esta fase concluyó en octubre de 2012.

El personal del MIAN se involucra

La segunda fase consistió en una iniciativa de mecenazgo. La dirección del MIAN escogió la plataforma Benfeitoria para albergar nuestro proyecto, porque (en ese momento) se trataba de una plataforma sin ánimo de lucro que ya había financiado con éxito proyectos culturales. Estructuraron también el proyecto y nos ayudaron a darle forma según sus ideales: beneficios comunes (un premio para cada contribución económica), uso de tu red personal, participación de todo el personal y, en último lugar, todo o nada (si no se logra la cantidad deseada, se devuelven las contribuciones). También nos sugirieron grabar un vídeo en el que apareciera todo el personal, lo que supuso un gran esfuerzo colectivo. Todos contribuyeron de manera efectiva, ya que compartieron publicaciones en sus perfiles en redes sociales, informaron a los visitantes sobre el proyecto, hablaron con familiares y amigos e hicieron correr la voz. Me consta que fuimos el primer museo brasileño en financiar un proyecto de renovación de esta forma, y la iniciativa atrajo la atención de los medios, ya que apareció en varios artículos de periódico. Conseguimos recaudar con éxito el resto del dinero (50%), después de obtener los permisos legales necesarios para la renovación. Los trabajos de renovación concluyeron en tres meses y se concedieron regalos a todos los contribuyentes. Una de las consecuencias a  destacar de este proyecto,  fue conocer por fin a la gente que hizo sus contribuciones al proyecto cuando visitaron el museo para recoger sus premios. Cada recompensa incluía un mínimo de dos entradas para el museo, por lo que recibimos a visitantes muy interesados, organizamos las visitas guiadas con muchos asistentes y hubo muchas conversaciones entre el personal del museo y nuestros benefactores. En general, fue una experiencia muy exitosa: convirtió al personal del museo en un equipo, nos permitió interactuar con nuestros admiradores, visitantes y vecinos y creó una cultura de responsabilidad compartida. MIAN de Car Nova supuso mucho trabajo, pero era una etapa del camino.

La tercera fase es la presentación del Club de Amigos del MIAN. A pesar de que la renovación ha concluido, todavía tenemos problemas económicos para mantener el museo abierto, de modo que, para profundizar en esta relación que comenzó con la subasta, presentaremos una campaña de “hágase miembro del museo” en junio de 2016. Las categorías y distintivos ya se encuentran disponibles en la página web del MIAN, de forma que cualquiera puede escoger una categoría y hacerse miembro, aunque nuestra estrategia de mercadotecnia será mantenernos en contacto con nuestros benefactores y conocidos a través de las redes sociales, correos electrónicos y llamadas de teléfono para nuestros amigos no tecnológicos. ¡Larga vida al MIAN!