Los museos construyen puentes

Setenta años después un nuevo proyecto museístico presenta en Alemania la historia y el patrimonio cultural de los alemanes sudetes expulsados

Por Michael Henker, presidente de ICOM Alemania, responsable del personal de planificación del Museo Sudetendeutsches, y Martina Lehmannová, presidenta de ICOM República Checa, miembro de la Junta Consultiva del Museo Sudetendeutsches

Ya está en marcha el proyecto para la apertura de un nuevo museo en Múnich (Alemania), un museo sobre un grupo muy específico de personas que fueron expulsadas de sus hogares al terminar la Segunda Guerra Mundial: los Sudetendeutschen, o alemanes sudetes. Así, 70 años después de los dramáticos acontecimientos, la historia y el patrimonio cultural de este grupo de habla alemana y formado por casi tres millones de personas será por fin presentado al público.

La memoria humana es bastante variable y tiene tendencia a transformar la realidad para discurrir en diferentes direcciones: amor, odio, olvido, hostilidad… Una de las tareas más arduas de los museos es la de presentar acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado y describirlos de forma exacta e imparcial, contando para ello con la valiosa ayuda de las colecciones de objetos. Aún así, sigue habiendo muchos temas que despiertan emociones, y el caso de los Sudetendeutschen es uno de ellos.

Una historia tensa como foco de atención

Actualmente la mayoría de los Sudetendeutschen viven en Alemania y Austria y solo un pequeño porcentaje vive en la República Checa. Su historia es complicada. La gente de habla checa o alemana vivieron juntos durante varios largos siglos en el Reino de Bohemia, en el territorio de la actual República Checa y los países vecinos. El escenario político de Europa, que no empezó a transformarse hasta el siglo XIX, se centró en el nacionalismo de una forma hasta entonces sin precedentes. Uno de los fenómenos que acompañó a este proceso fue la creación de museos nacionales. En el territorio de la actual República Checa empezaron a distinguirse dos grupos, los checos y los alemanes. El término Sudetendeutsch se popularizó entre los habitantes de habla alemana cuando se estableció Checoslovaquia, después de la Primera Guerra Mundial. Sudetenland pasó a ser parte de la Alemania de Hitler después de la firma de los Acuerdos de Múnich (1938) y lo que quedó para los checos fue el Protectorat Böhmen und Mähren (Protectorado de Bohemia y Moravia), también ocupado por la Alemania nazi. Tras el restablecimiento de Checoslovaquia después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a liberarse todas esas emociones que habían estado reprimidas y que se habían ido creando durante la ocupación y a lo largo de los seis años de guerra. La situación provocó que los Sudetendeutschen se convirtieran en una especie de pararrayos, golpeados en forma de expulsión de sus hogares, un método que los líderes de los aliados consintieron en la Conferencia de Potsdam (1945). Los Sudetendeutschen tuvieron que abandonar muchas cosas en Bohemia, pero también llevaron consigo innumerable habilidades, competencias, objetos y recuerdos a sus nuevos hogares de Alemania, concretamente de Baviera.

Tanto Alemania como la República Checa son conscientes de que resulta imperativo recordar a este importante pueblo. Ambos países han lanzado iniciativas para crear museos en Múnich (Alemania) y Ústí nad Labem (antiguamente conocido como Aussig) (República Checa) respectivamente. El 16 de septiembre de 2016, durante una solemne ceremonia, las más altas personalidades de la República Federal de Alemania y el Estado Libre de Baviera, también socios financieros del museo, colocaron la primera piedra del nuevo Museo de Alemanes Sudetes de Múnich. El anterior Presidente del ICOM, Hans-Martin Hinz, ofreció un discurso como jefe de la Junta Consultiva del museo. El edificio del Museo de Alemanes Sudetes, que abrirá sus puertas en septiembre de 2018, se convertirá en un maravilloso edificio emblemático en el centro de la ciudad, en la rivera alta del Río Isar, justo por encima del famoso Museo Deutsches.

Se trata de un importante acontecimiento para la República Checa, ya que el tema de los alemanes sudetes sigue siendo algo por lo que solo se pasa de puntillas. Sin embargo, esta cautelosa forma de esquivar el tema, que suele deberse a la ignorancia, facilita el abuso y la manipulación. La construcción del museo y la exposición suponen un paso crucial para contrarrestar la situación. El proyecto presentará un tema muy debatido del germanismo de los sudetes en su forma física como patrimonio cultural conservado, cuyo lenguaje carece de ambigüedades. La quimera del germanismo de los sudetes adoptará una forma material y la exposición del museo dará respuesta a muchas preguntas. Entre los objetos seleccionados se puede encontrar una variedad de artículos que son conmemorativos por su naturaleza, así como objetos técnicos, como la Böhmerland, la motocicleta más larga del mundo. Habrá una galería adicional para exposiciones especiales sobre temas relacionados con el arte, la historia y la historia cultural, factores importantes del proyecto museístico.

Cultivar el futuro

El cuidado del patrimonio cultural es una de las actividades más importantes a las que se dedica la sociedad. Todo lo que nos rodea puede desaparecer: las crisis financieras pueden robarnos el dinero, un sistema político puede ser remplazado más rápido de lo que nos gustaría admitir. Sin embargo, el patrimonio cultural que tenemos permanecerá siempre, nadie podrá quitárnoslo nunca. Son los cimientos colectivos de nuestra civilización, el punto más estable sobre el que podemos construir nuestro futuro. Todos aquellos que han participado en el proyecto del Museo de Alemanes Sudetes de Múnich son muy conscientes de ello. Los discursos del 16 de septiembre miraban hacia el futuro en lugar de insistir en el pasado. El museo será un lugar de diálogo entre generaciones y regiones, de identificación y comprensión, un espacio que ofrecerá un ejemplo positivo de cómo la cultura es capaz de construir puentes.

Si bien el proyecto de crear este museo en Ústí nad Labem fue iniciado por el Collegium Bohemicum, un instituto dedicado a la investigación sobre el patrimonio cultural fundado en 2006 por personas de habla alemana de la República Checa, y mano a mano con profesionales, los trabajos preliminares casi han concluido. Creemos firmemente que el proyecto alemán, financiado por el Estado de Baviera y la República Federal de Alemania, y gestionado por la Sudetendeutsche Stiftung (Fundación de Alemanes Sudetes), será capaz de generar la motivación necesaria para crear también un museo de alemanes sudetes en la República Checa. Ello permitirá que la historia de este pueblo, expulsado y desplazado, sea contada en estos dos países de la Europa contemporánea, contribuyendo así a sensibilizar al público sobre una historia compartida.

Foto: El 16 de septiembre de 2016, durante una solemne ceremonia, las más altas personalidades de la República Federal de Alemania y el Estado Libre de Baviera colocaron la primera piedra del nuevo Museo de Alemanes Sudetes de Múnich

©Martina Lehmannová