ICOM Voices
«La Musée»: Historia y retos de una adquisición trascendental de obras de mujeres artistas
Camille Belvèze ; Manon Lecaplain
Conservadora del patrimonio responsable de las colecciones de bellas artes, artes decorativas y etnografía de los museos de Poitiers, Francia ; Conservadora del patrimonio y directora de los museos de Poitiers, Francia
Palabras clave: mujeres artistas, feminismo, matrimoine, adquisición, donación, coleccionismo, estudios de género.
En 2024, los museos de Poitiers (Francia) se enriquecieron con una colección excepcional compuesta por 523 obras de mujeres artistas de los siglos XVII al XXI. Se trata de un conjunto heterogéneo, que incluye pintura, escultura, artes gráficas, artes decorativas, miniaturas, etc., reunido por la coleccionista Eugénie Dubreuil desde 1999. Artista, historiadora de arte y profesora de artes plásticas, Dubreuil considera este fondo como una «contrapropuesta» al discurso dominante en los museos, en las clases de historia del arte y en la escena artística, discurso del que tradicionalmente las mujeres han sido excluidas. Durante la segunda década de este siglo, consciente de la magnitud de su colección, Dubreuil la bautiza como «La Musée» [La Museo] y se pone a buscar una institución pública capaz de acogerla. Tras varios rechazos, se decanta por el museo Sainte-Croix de Poitiers, pues había oído hablar de su compromiso histórico con las mujeres creadoras. Así comienza la aventura de «La Musée» en Poitiers.
Una colección excepcional, un procedimiento de adquisición singular
El 1 de marzo de 2024, tras dos años de estudio, se hace oficial la adquisición de La Musée por parte de la ciudad de Poitiers. La importancia numérica y el eclecticismo del fondo exigían un largo trabajo preparatorio y una profunda reflexión sobre su integración en las colecciones municipales.
La iniciativa emprendida por Eugénie Dubreuil convierte este fondo, sin equivalente conocido hasta la fecha, en un valioso testimonio sociológico vinculado a la historia del feminismo en los albores del siglo XXI. Constituida por una coleccionista que adquiere obras sin otro criterio de selección que el género de la artista, y que practica el intercambio con sus amigas artistas plásticas, la colección La Musée es, por su naturaleza, heterogénea. Esta diversidad ha suscitado diversos debates en los órganos colegiados que regulan los procedimientos de adquisición de los museos de Francia. Siguiendo el consejo del Servicio de Museos de Francia, se constituyeron dos grupos: 310 obras se presentaron a la comisión científica regional de adquisiciones para donación, y el resto se integró en las colecciones como depósito. Para cada obra depositada, el interés científico de la adquisición debe confirmarse mediante un estudio complementario centrado específicamente en su autenticación, que a veces es incierta. En otros casos, es necesario completar la información sobre la autora, ya que muchas artistas mujeres siguen siendo desconocidas. Desde 2024, se han inscrito 34 obras adicionales en el inventario tras su paso por la comisión científica regional de adquisiciones. Si bien aún queda mucho por hacer, las investigaciones realizadas confirman el interés científico de esta adquisición, que fue acompañada por la donación de la documentación recopilada por la coleccionista, así como por una dotación financiera igualmente excepcional de 150 000 €. Esta suma, procedente del fondo de dotación Les Beaux Yeux [Los Ojos Bonitos], presidido por Eugénie Dubreuil, se destinó a los museos de Poitiers para un proyecto de valorización de mujeres artistas concebido para cinco años, cuya primera etapa consistió en una exposición-evento.
Valorizar «La Musée»: una exposición-manifiesto
La muestra La Musée : une collection d’artistes femmes [La Musée: una colección de mujeres artistas] estuvo expuesta en el museo Sainte-Croix de Poitiers del 6 de diciembre de 2024 al 18 de mayo de 2025, e incluía más de 300 obras del fondo. En lugar de una sucesión cronológica de biografías individuales, las comisarias de la exposición optaron por un recorrido temático capaz de reflejar la singularidad de La Musée: la transición de una colección privada, fruto de un compromiso personal, a un fondo público, con todos los retos que el proceso de institucionalización de este matrimoine[1] conlleva para el museo.
Las tres partes de la exposición, dedicadas a la coleccionista, a la colección y a su institucionalización, se centraban menos en las obras y las artistas presentadas y más en los fenómenos sociológicos que la colección de La Musée pone de relieve. Entre ellos se encuentran los mecanismos de exclusión que han operado a lo largo de la historia del arte —que explican el predominio en la colección de medios considerados erróneamente como «menores»—, pero también los componentes de rebelión que empujaron a Eugénie Dubreuil hacia un coleccionismo militante, así como los sesgos, a menudo ignorados, de las instituciones culturales. De hecho, en Francia es ampliamente reconocido que las obras de mujeres se presentan menos en las colecciones públicas, pero también que se adquieren menos, se exponen menos al público y, por lo tanto, se restauran menos. Esto supone una falta de atención que pone en peligro su transmisión a las generaciones futuras, algo que, sin embargo, constituye una de las misiones de los «museos de Francia». Además, las mujeres artistas están menos representadas en las exposiciones permanentes de los museos, su presentación sigue limitándose a menudo a eventos temporales. Con un enfoque decididamente autorreflexivo, esta exposición-manifiesto erigió la valorización de las mujeres artistas como un deber del museo. En términos más generales, afirmó el papel social del museo, como servicio público, en la lucha contra la discriminación que sufren todas las personas pertenecientes a colectivos minoritarios.
Este manifiesto social iba acompañado de un manifiesto científico: se trataba de promover una forma de valorizar a las mujeres artistas que fuera lo más justa posible. Para las comisarias, esto implicaba recurrir a la metodología de los estudios de género para evitar convertir en héroes a las figuras más famosas de la colección —Rosa Bonheur, Niki de Saint-Phalle o Suzanne Valadon, entre otras— y favorecer a un discurso contextualizador. Emanciparse del carácter efímero que a veces limita las exposiciones dedicadas a mujeres creadoras, sacadas temporalmente de sus almacenes para volver mejor a ellos, también constituye un reto importante para valorizar mejor a las mujeres artistas. Esto se materializa, en particular, en la publicación de un importante catálogo de la colección[2] y en la incorporación de obras de La Musée en la exposición permanente del museo Sainte-Croix.
El equipo de conservación de Poitiers presta especial atención a la presentación de obras de mujeres en la exposición permanente desde la década de los 80. Gracias al proyecto La Musée y a la reciente adquisición de obras de Marie Bracquemond y Madeleine Jouvray, esta dinámica se verá reforzada con una programación que rendirá homenaje a las mujeres presentes en las colecciones. La próxima exposición del museo Sainte-Croix se dedicará a Sarah Lipska (1882-1973), de quien Poitiers conserva el primer fondo público mundial.
Como ya hemos mencionado, no solo se suelen adquirir menos obras de mujeres artistas, sino que también se exponen menos y, por consiguiente, se restauran menos. Por lo tanto, resulta esencial invertir en su conservación para llevar a cabo una política de valorización sostenible. Antes de la exposición, se restauraron 72 obras de La Musée. Desde entonces, los museos de Poitiers continúan con esta política a través de una ambiciosa campaña de restauración, la cual incluye, entre otras obras, el gran formato Le Retour de la chasse [Vuelta de caza] de Angèle Delasalle (1898).
Por último, resulta fundamental reforzar el vínculo entre los museos y la investigación, para integrar las aportaciones de los estudios de género en la política museística. Por ello, a partir de abril de 2026, el museo Sainte-Croix organizará los Encuentros de La Musée, en colaboración con la Universidad de Poitiers y la asociación Femmes Artistes en Réseaux [Mujeres Artistas en Red]. Financiados gracias a la dotación mencionada anteriormente, estos encuentros anuales tendrán como objetivo fomentar la creación de redes y el intercambio de buenas prácticas entre profesionales de museos e investigadores/as, con el fin de trabajar de forma colectiva para valorizar cada vez más a las mujeres creadoras.
[1] Nota de la editora: En francés, la palabra patrimoine (patrimonio) deriva del término latino pater («padre»). En respuesta a la invisibilización de las mujeres en el sector del patrimonio, la palabra matrimoine ha sido rehabilitada desde hace más de una década para referirse al patrimonio cultural legado por las generaciones anteriores de mujeres. La asociación HF Île-de-France, que aboga por la reactivación de esta palabra anteriormente utilizada, afirma en su página web que: «El término matrimoine no es un neologismo; utilizado desde la Edad Media, se refiere a los bienes heredados de la madre, mientras que patrimoine se refiere a los bienes heredados del padre. La rehabilitación del término matrimoine, que había caído en desuso, permite revalorizar el patrimonio cultural de las mujeres, que el término patrimoine tiende a invisibilizar» (véase el sitio web de Le Matrimoine: https://www.lematrimoine.fr/le-matrimoine/).
[2] Camille Belvèze y Manon Lecaplain (dir.), La Musée: une collection d’artistes femmes [La Musée: una colección de mujeres artistas], Gante, Snoeck, 2024.