Este artículo fue publicado en español en el número 11 (2024) de la revista Chaski, editada por ICOM LAC (Alianza Regional del ICOM para América Latina y el Caribe). Ha sido traducido por traductores profesionales al francés y al inglés para su publicación en la serie de artículos ICOM Voices. Desde noviembre de 2025, está disponible un nuevo número: el número 12, dedicado a la historia de los comités nacionales de América Latina y el Caribe.
Natalia Miralles es Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de Chile, Profesora de Artes Visuales de la Universidad Católica de Chile, Doctora en Educación Artística de la Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Educación Inclusiva y Discapacidad por CEDETI UC (Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión). Desde el año 2006 es educadora e investigadora en el ámbito de la educación artística no formal y dentro de sus líneas de investigación se encuentran la educación artística en museos y la inclusión de personas con discapacidad en el ámbito de la cultura y las artes. Actualmente es académica del Departamento de Arte de la Universidad Alberto Hurtado y directora del espacio @arteautista.
Antecedentes para trazar una hoja de ruta
Desde hace algunos años la importancia de hacer de los museos espacios para todas las personas se ha vuelto un eje importante de los proyectos museales. La inclusión se consigna como una tarea o desafío en muchos casos pendiente y se presenta como un eje prioritario a desarrollar.
Por lo mismo, es importante definir qué entendemos por inclusión en los museos y cómo esta se puede abordar, no solo desde las intenciones generales, sino que atendiendo a las necesidades específicas de los colectivos a quienes se quiere incluir.
UNESCO[1] enfatiza en lo siguiente “La inclusión está relacionada con el acceso, la participación y logros de todos […] con especial énfasis en aquellos que están en riesgo de ser excluidos o marginados” (UNESCO, 2005) [traducción de la autora]. En este sentido, es importante que cada museo pueda hacer el ejercicio de identificar cuáles son los grupos en riesgo de exclusión y elaborar estrategias para mejorar en estos tres ámbitos. Museos que ya han avanzado en esta etapa identifican que, uno de los grupos que está en permanente riesgo de exclusión es el de las personas con discapacidad. En este texto nos referiremos a este grupo en particular y a los desafíos que este colectivo enfrenta a la hora de ejercer su derecho de acceder a los museos y al patrimonio.
Las personas con discapacidad enfrentan diversos tipos de barreras que en muchas ocasiones no les permiten ejercer sus derechos, estas les han afectado en distintas áreas, siendo más estudiadas las dificultades en el acceso a la salud y la educación. Sin embargo, el acceso al patrimonio no está al margen de esta situación. Gran parte de los museos e instituciones culturales no son inclusivas y no está en el centro de sus praxis serlo. El acceso es solo una parte, se hace indispensable propiciar un cambio de paradigma, tal como señalan Espinosa y Bonmatí:
“Con frecuencia la voluntad de crear equipamientos accesibles llega hasta donde obliga la ley o marca la certificación, pero la verdadera accesibilidad es mucho más; es ponerse en el lugar del otro; es diseñar pensando en todas las personas y no crear barreras inexistentes cuando diseñamos, desde el mostrador de entrada hasta las vitrinas, los recorridos, los despachos, la tienda o la biblioteca” (2013, p.20).
El año 2006 marca un hito muy importante en el reconocimiento de esta situación de injusticia y desventaja. Las Naciones Unidas aprueban el texto de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad[2] y a partir del año 2007 este se abre para la firma de los Estados interesados en ratificarla. Actualmente cuenta con 190 Estados Partes y es un documento que guía las diversas políticas públicas en cuanto a discapacidad.
En sus 50 artículos la convención aborda diversos temas de interés para las personas con discapacidad. Es un documento que especifica acciones y medidas en miras de garantizar a las personas con discapacidad el cumplimiento de sus derechos en igualdad de condiciones que las demás.
Respecto al acceso a la cultura la convención incluye un artículo específico en torno a este tema; el n°30 Participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte enfatiza en la importancia de la accesibilidad estableciendo lo siguiente:
“Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural y adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con discapacidad:
- Tengan acceso a material cultural en formatos accesibles;
- Tengan acceso a programas de televisión, películas, teatro y otras actividades culturales en formatos accesibles;
- Tengan acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios culturales tales como teatros, museos, cines, bibliotecas y servicios turísticos y, en la medida de lo posible, tengan acceso a monumentos y lugares de importancia cultural nacional” (2007, p. 25)
En el mismo año que diversos países de la región comenzaban a ratificar la Convención de los derechos de las personas con discapacidad surge otro documento muy relevante en el ámbito museal; la Declaración del Salvador. Dicha declaración emana del I Encuentro Iberoamericano de Museos realizado en 2007 en Salvador de Bahía (Brasil). Dicha declaración inicia un camino de cooperación internacional con miras a repensar los museos y a reconocerlos como agentes de cambio y desarrollo. Si bien en este documento no se hace alusión de manera específica a la importancia de incluir a personas con discapacidad en la oferta educativa y cultural de los museos, sí se releva la importancia de la diversidad, reconociendo que:
“…el universo de los museos iberoamericanos está en expansión y su diferencial se encuentra en el compromiso con la educación, en la valorización de la función social de los museos y en el reconocimiento de que ellos son tecnologías y herramientas que necesitan ser democratizadas y utilizadas en favor de la dignidad humana y del desarrollo social” (Declaración del Salvador, 2007, p. 19)
Esta declaración marca el inicio del Programa Ibermuseos[3], iniciativa intergubernamental que desde su creación ha propiciado intercambio, cooperación y conocimiento compartido entre los museos de Iberoamérica.
Estos antecedentes revelaron la importancia de avanzar en accesibilidad e inclusión, a lo cual se ha sumado la implementación de leyes y políticas de museos en diversos países de la región que han sido elaboradas en línea a lo planteado por la Convención en torno a accesibilidad e inclusión.
Sin embargo, aunque han transcurrido 17 años de estos hitos, observamos que aún son muchas las barreras que las personas con discapacidad deben enfrentar a la hora de hacer valer su derecho participar en la vida cultural y más aún al intentar ser parte de este circuito, logrando se reconozca el aporte que pueden realizar en esta área, tal como lo señala la Convención de las Personas con Discapacidad:
“Los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para que las personas con discapacidad puedan desarrollar y utilizar su potencial creativo, artístico e intelectual, no sólo en su propio beneficio sino también para el enriquecimiento de la sociedad.” (2007, p. 25)
Reflexiones sobre la oferta inclusiva en el contexto chileno y latinoamericano
Los antecedentes recién descritos han sido relevantes en el desarrollo de la accesibilidad e inclusión en los museos iberoamericanos. Sin duda, uno muy significativo es el impulso que el programa Ibermuseos ha otorgado al tema a través de acciones que profundizan el intercambio, la reflexión y la creación de herramientas útiles para el avance de la accesibilidad. Algunas de ellas son los repositorios de buenas prácticas, un curso en línea sobre el tema y la elaboración de informes de accesibilidad en conjunto con los países.
Es interesante observar cómo la mayoría de las iniciativas que se han implementado en los museos son aquellas que apuntan a la discapacidad sensorial, incluyendo la lengua de señas para las personas sordas y sistema braille, audiosdescripción u otros sistemas táctiles para las personas ciegas y con baja visión.
Un ejemplo de esto es el especial “Museo y Acceso” de la revista Museos de la Subdirección Nacional de Museos (Chile)[4]. En este número se presentan diversas iniciativas de inclusión en museos chilenos. De las 7 experiencias en torno a la inclusión de personas con discapacidad 6 tienen relación con la inclusión de personas sordas y ciegas o con baja visión. Este acercamiento a la discapacidad desde la implementación de dispositivos enfocados en lo sensorial puede explicarse por las carencias que tiene el personal de los museos en torno a discapacidad, ajustes razonables[5] y educación inclusiva.
En la práctica, esta falta de conocimiento se traduce en optar por ajustes dirigidos a la accesibilidad física -intentando cumplir con la normativa- o la discapacidad sensorial. En este ámbito, los ajustes se basan en realizar una adaptación básica de los contenidos y su posterior implementación a los sistemas utilizados por las personas con discapacidad sensorial, siendo frecuente que esta última parte del proceso sea realizada por profesionales externos.
Sin embargo, en el área de la discapacidad intelectual, psiquiátrica o de personas autistas con importantes necesidades de apoyo la situación es diferente. Los profesionales de los museos carecen de formación en torno al tema y este es uno de los motivos por el que no se desarrollan dispositivos en lectura fácil o lenguaje claro, adecuaciones sensoriales, dispositivos de comunicación aumentativa o alternativa[6] entre otras adecuaciones.
En el ámbito de los recorridos y oferta educativa la situación es similar; el desconocimiento de estas condiciones impide a los profesionales de las áreas educativas la implementación de adaptaciones exitosas o el diseño de actividades inclusivas. Esto es frecuente debido a que no hay claridad sobre cómo comunicarse, qué niveles de contenido entregar o de qué forma implementar los ajustes que dicha actividad requiere, convirtiendo este desconocimiento en una de las razones por las que algunos museos optan por no abordar el trabajo con estos grupos, no por falta de voluntad, sino por el miedo a no realizarlo de manera correcta.
Ejemplo de esta situación son los resultados que arroja la Herramienta de autodiagnóstico para accesibilidad de museos[7], elaborada por Ibermuseos y que ha permitido a varios países de la región evaluar la accesibilidad de sus museos en las siguientes áreas:
| Edificio | Localización |
| Seguridad | Consultoría |
| Exposiciones | Comunicación |
| Formación | Empleo |
| Evaluación | Gestión |
Respecto a los países latinoamericanos[8] que ya han elaborado su informe de accesibilidad -a través del análisis obtenido de la herramienta de autodiagnóstico- destaca que en todos los países uno de los porcentajes más bajos es el área de comunicación, bordeando solo el 30% de cumplimiento.
En el área de comunicación la herramienta de Ibermuseos: “mide la calidad en términos de inclusión de los elementos de divulgación e información sobre el museo, considerando la información disponible en las dependencias físicas como en el espacio virtual”
Centrándonos en lo específico del museo y su entorno algunas de las preguntas que se plantean a través de la herramienta de autodiagnóstico son:
- ¿Cuentan con un panel gráfico exterior llamativo y de fácil lectura?
- ¿Incluyen todos los materiales divulgativos del museo la oferta para personas con discapacidad?
- ¿Son tenidas en cuenta las necesidades de los visitantes con discapacidad en el acceso a la información?
El bajo cumplimiento en estos ámbitos otorga claves respecto a cómo los museos tienen un desafío importante en la manera de entregar información a diversos tipos de visitantes. Llama la atención que se invierta mucho más en accesibilidad física, que es considerablemente más costosa, que en dispositivos de accesibilidad cognitiva. Dicha adecuación sería una herramienta importante que los museos podrían utilizar para tener un acercamiento con personas con discapacidad intelectual, psiquiátrica o personas autistas con importantes necesidades de apoyo y otros colectivos en riesgo de exclusión como las personas migrantes que no manejan el idioma o personas con dificultades en la comprensión de textos ya sea por bajos niveles de escolaridad u otros motivos.
A estos grupos también se suman las personas que continúan sintiendo que el museo es un lugar para élites y que no se sienten llamadas a ser parte ya que no comprenden lo que se exhibe o porque la forma en que se presentan las exposiciones utiliza lenguaje técnico y poco claro.
La urgencia de abordar esta situación ya ha sido planteada desde diversas aristas. Una muy interesante es el trabajo realizado por el Movimiento de Justicia Museal en Argentina[9] quienes a través de su propuesta de afiches instalados cerca de museos nos interpelan con frases como “Los museos son para todes, pero solo la elite lo sabe” o “La cultura no es una sola” o “A los museos les falta calle” tensionando y llamado a la comunidad a repensar el rol de los museos y para quienes están hechos.
En este sentido, la fundadora del movimiento, Johana Palmeyro, enfatiza lo siguiente respecto a los cambios que las instituciones museales deben implementar:
“Necesitamos actuar, desjerarquizar y dejar de teorizar tanto. Incorporar políticas públicas donde la accesibilidad, la perspectiva de género y la interseccionalidad sean transversales en todas las áreas y no queden relegadas únicamente a acciones que surgen desde las áreas educativas… Desarrollar proyectos en conjunto con grupos sociales, escuelas, trabajadores y militantes sociales, artistas, colectivos y comunidades que permitan ampliar la mirada y promuevan entornos accesibles para todes, respetuosos hacia las infancias, hacia la diversidad cultural y sexual, libres de violencia y discriminación.”
Dar la palabra a otros para cumplir la premisa fundamental de los colectivos de personas con discapacidad, Nada para nosotros sin nosotros, es indispensable a la hora de avanzar en inclusión. Si los museos permanecen inmóviles esperando las condiciones ideales, esto no se llevará a cabo. La precariedad del sector cultural en Latinoamérica es una constante, pero no puede ser excusa para generar cambios posibles de realizar sin grandes recursos pero que deben partir desde la convicción y la coherencia de un proyecto museológico y no de voluntades personales.
Accesibilidad cognitiva. Apuntes sobre un desafío pendiente
La implementación de la accesibilidad cognitiva en los museos no solo implica un cambio de paradigma museal, es además un tema específico que se reconoce como prioritario y al que los museos deberían sumarse como instituciones al servicio de la sociedad.
“El término accesibilidad cognitiva se refiere a las características que deben presentar los entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos para que resulten inteligibles o de fácil comprensión. Esta medida resulta clave para favorecer el bienestar emocional del sujeto, puesto que los entornos que nos resultan comprensibles los hacen más fácilmente predecibles, mejoran nuestra sensación de control sobre los mismos y, además, favorecen nuestra participación” (Belinchón et al, 2014).
El plan Museos más Sociales[10], es un ejemplo de avance en esta dirección. Esta iniciativa surge con el fin de generar cambios en los museos españoles en miras a la apertura social y en la presentación de sus directrices se plantea lo siguiente:
“El museo es la institución cultural por excelencia del siglo XXI. Desde ese posicionamiento deben luchar para no ser concebidos como instituciones elitistas sino como lugares de acogida para todos y abiertos; como espacios que den respuesta a las inquietudes de los públicos y que se hagan eco de sus preguntas.
El plan Museos + Sociales nació en 2015 impulsado por el Ministerio de Cultura con el objetivo de conseguir que las instituciones museísticas se adapten a las realidades sociales del contexto actual. Éstas deben ser accesibles y responder a las necesidades de toda la ciudadanía, en especial, de aquellos colectivos que mayores dificultades tienen para la visita o que se encuentran en riesgo de exclusión social.”
En el ámbito de la accesibilidad cognitiva los museos estatales en España han implementado en primera instancia un mapa y una guía en lectura fácil, la cual está disponible en la web de cada museo estatal y ha sido realizada por especialistas de la confederación Plena Inclusión[11].
También en España otros museos han implementado códigos QR que permiten a los visitantes descargar material de fácil lectura. Un ejemplo de aquello es el folleto realizado por el Museo ICO[12] y elaborado por Plena Inclusión en el cual se presenta de manera completa la exposición de Photo España 2021. Ambas alternativas otorgan accesibilidad cognitiva sin modificar la museografía.
La reticencia a realizar cambios museográficos es un tema que sin duda ha obstaculizado el avance de la inclusión en muchos museos. El escaso interés por hacer más accesibles los contenidos y por privilegiar la estética sobre la accesibilidad ha sido una traba para el desarrollo de estrategias de intermediación para el público general y también para visitantes con discapacidad. Esto se hace más crítico en los museos de arte, instituciones que por la creencia de que el arte no requiere intermediación ni explicación han optado por incluir solo cédulas y textos curatoriales (Santacana, 2005).
A esto se suma el uso insuficiente de apoyos visuales, señaléticas claras y otras adecuaciones que favorezcan la accesibilidad para personas con discapacidad o dificultades en la comprensión, argumentando que estos ajustes interfieren en la curaduría y estética de las exposiciones.
Las tensiones recién descritas son parte de un proceso de renovación museológica que se debe profundizar, si bien desde la década de 1970 la Nueva Museología situó el protagonismo de las comunidades en los proyectos museológicos aún no se traduce en aspectos tan relevantes como el total logro de accesibilidad física y cognitiva. Esta situación nos invita a ponernos en acción e implementar cambios que acerquen a todos los museos a convertirse en espacios Abiertos al público, accesibles e inclusivos, tal como señala la nueva definición que orienta su quehacer.
Referencias
Belinchón, M., Casas, S., Díez, C. y Tamarit, J. (2018) Accesibilidad cognitiva en los centros educativos. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Espinosa, A. y Bonmatí, C. (2014) Manual de accesibilidad e inclusión en museos y lugares del patrimonio cultural y natural. Trea.
Palmeyro, J. (2012) Movimiento de Justicia Museal: Deconstruir y Resignificar/ Entrevistada por Verónica Glassmann. http://elgranotro.com/movimiento-justicia-museal/
Santacana, J. (2005) Bases para una museografía didáctica en los museos de arte. Enseñanza de las ciencias sociales (5),125-133
Declaración del Salvador (2007). Ibermuseos. https://www.ibermuseos.org/recursos/publicaciones/8878/
Informes de accesibilidad de Ibermuseos. Recuperado de https://www.ibermuseos.org/recursos/noticias/nueva-publicacion-presentamos-el-informe-de-accesibilidad-de-costa-rica/
Convención de los derechos de las personas con discapacidad. (2007) Naciones Unidas. https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf
Plan Museos más sociales (Ministerio de Cultura de España, 2015) https://www.cultura.gob.es/museosmassociales/presentacion.html
Subdirección Nacional de Museos del Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio de Chile. Revista Museos (2017) n. 35. https://www.museoschile.gob.cl/noticias/revista-museos-numero-35
Notas
[1] UNESCO (2005). Guidelines for inclusion: Ensuring Access to education for All. Paris.
[2] Documento disponible en https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf
[3] En el sitio web del programa se puede acceder a la Declaración del Salvador, un registro de museos, repositorios de buenas prácticas y diversos documentos de interés para la comunidad relacionada a los museos iberoamericanos https://www.ibermuseos.org/
[4] La Revista Museos es una publicación anual que pertenece a la Subdirección Nacional de Museos y que se publica desde el año 1988. El especial sobre inclusión es el n°35 y se puede descargar desde su sitio web https://www.museoschile.gob.cl/publicaciones/revista-museos-35
[5] La Convención de los derechos de las personas con discapacidad define los ajustes razonables como: “se entenderán las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales” (CDPCD, p. 5)
[6] La comunicación aumentativa y alternativa se basa en formas de expresión distintas al lenguaje hablado y que buscan aumentar los niveles de expresión en el caso de que exista o compensar de manera alternativa (mediante apoyos visuales) las dificultades de comunicación que una persona pueda presentar. Estos dispositivos reciben el nombre de SAAC (sistemas aumentativos y alternativos de comunicación).
[7] La herramienta es un cuestionario elaborado con objetivos y directrices que se pueden consultar en https://www.ibermuseos.org/acciones/observatorio-iberoamericano-de-museos/herramienta-de-autodiagnostico-de-accesibilidad-para-museos/
[8] De los países latinoamericanos que participan en Ibermuseos ya se encuentran disponibles los informes se accesibilidad de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Cuba, Uruguay y Costa Rica.
[9] El Movimiento de Justicia Museal es un movimiento que busca revisar y cuestionar problemáticas relacionadas con los museos mediante intervenciones en el espacio público. En sus RRSS se puede acceder a información actualizada sobre las actividades que realizan https://www.instagram.com/movimientojusticiamuseal/?hl=es-la
[10] Toda la información del programa se puede revisar en https://www.cultura.gob.es/museosmassociales/presentacion.html
[11] Plena inclusión es una de las entidades más importantes en el ámbito de la accesibilidad cognitiva. Responsable de gran parte de las adaptaciones en Lectura fácil realizadas en España y con un área de formación muy importante para toda la comunidad Iberoamericana. Desde su sitio web https://www.plenainclusion.org/ se puede acceder a su oferta de formación y a material de libre descarga sobre accesibilidad cognitiva.
[12] Museo privado ubicado en Madrid que ha realizado proyectos inclusivos relacionados al autismo y la accesibilidad cognitiva. En su sitio web se puede acceder a https://www.fundacionico.es/arte