Dra. Emma J. McAlister
Curadora y académica
10 de agosto de 2026
Palabras clave: explotación, precarización laboral, cuidado, riesgo, trabajadores
Incluso con años de experiencia y títulos de posgrado, no hay garantías de que se pueda llegar a una oferta de trabajo. Un puesto fijo es aún más raro, ya que muchos profesionales de museos son contratados con contratos temporales para proyectos a corto plazo. Si son contratados, se espera gratitud, independientemente del bajo salario, la escasez de recursos y, en algunos casos, el acoso por parte de sus superiores.
Estas experiencias laborales negativas, a menudo sentidas como un profundo fracaso personal, son comunes en el sector museístico irlandés y afectan a muchos profesionales. Sin embargo, este no es un problema personal o individual: es un fallo institucional, estructural y sectorial. La precarización laboral del personal de los museos perjudica la práctica profesional, especialmente en lo que respecta al mantenimiento de la investigación, la gestión documental y, en general, la reputación de los museos. Como explicaré, las expectativas que tienen los candidatos sobre el trabajo en el sector museístico distan mucho de la realidad. Por lo tanto, es necesario considerar formas de mejorar el sector museístico y qué pueden hacer el personal directivo permanente y la administración de los museos para lograrlo.
Siempre quise trabajar en un museo. En el colegio destacaba en asignaturas como historia y arte, y sentía que trabajar en un museo combinaría a la perfección estos dos intereses. Durante mis años como profesora de historia a nivel de grado y de gestión artística a nivel de posgrado en la Queen’s University de Belfast, he podido observar cómo mis expectativas sobre el trabajo en un museo se reflejan en las aspiraciones y suposiciones de mis alumnos: que los museos son espacios seguros donde se produce e intercambia conocimiento; lugares donde se puede acceder a los entresijos del museo y trabajar con colecciones increíbles.
Estas expectativas se ven reforzadas en los medios de comunicación del Reino Unido e Irlanda con programas de televisión como Secrets of the Museum [Secretos del museo] de la BBC y Ireland’s Hidden Treasures [Tesoros ocultos de Irlanda] de la RTÉ[1], donde profesionales de museos ofrecen al público un vistazo al trabajo en los rincones más recónditos de los museos.
Creo que el trabajo en un museo es un trabajo cualificado común que a menudo se idealiza. La idea de que el trabajo en un museo es particularmente especial contribuye a normalizar los bajos salarios y las malas condiciones laborales a cambio del «trabajo soñado». El trabajo en los museos debe estar remunerado adecuadamente y debe tener condiciones laborales seguras.
Compañeros y amistades que brindan apoyo
Los museos pueden ser lugares increíbles y gratificantes para trabajar gracias a los colegas, visitantes y comunidades que participan en programas de divulgación.
Al trabajar en diversos museos y galerías de arte, he conocido y colaborado con personas sumamente inteligentes, interesantes y comprometidas que se entregan con pasión a su trabajo. Tuve el privilegio de formar parte de un equipo de instalación que creó la mayor exposición permanente sobre la historia irlandesa del siglo XX en la isla. Debido a la magnitud de esta exposición, trabajé con curadores expertos, educadores, conservadores de diversas disciplinas e increíbles profesionales independientes, como montadores y diseñadores.
Estos profesionales, que trabajan directamente con objetos y comunidades, poseen un amplio conocimiento museológico y se preocupan profundamente por crear exposiciones accesibles y atractivas para los visitantes.
Voluntariado y contratos temporales
Sin embargo, una práctica de explotación persistente es la dependencia del sector de mano de obra eventual o voluntaria. Soy plenamente consciente de que los museos y otras instituciones culturales sufren una enorme falta de financiación y que, actualmente, el futuro de la financiación museística se presenta más sombrío que nunca. No obstante, la falta de financiación no justifica la falta de atención hacia los trabajadores.
Lamentablemente, existe la percepción generalizada de que el trabajo en museos es tan ambicioso que quienes buscan un puesto de nivel inicial deberían aceptar trabajar gratis como voluntarios. Esta actitud existía mucho antes de que comenzara mi máster en Estudios Museísticos en 2014, y aún escucho a personal de museos y académicos aconsejar a los jóvenes que hagan voluntariado si desean desarrollar una carrera profesional en museos.
Durante años fui voluntaria en numerosos museos, galerías de arte y festivales, y la mayor parte de ese trabajo gratuito consistió en la limpieza de exposiciones y la supervisión de estas. Es necesario reflexionar más sobre qué habilidades se pueden adquirir mediante el voluntariado y qué debe enseñar el museo a cambio del trabajo gratuito realizado. Actualmente, la expectativa de que se deba dedicar tiempo a trabajo no remunerado es elitista y contraria a la misión de inclusión del museo; es decir, si una persona no puede permitirse trabajar gratis, ¿queda automáticamente excluida del sector? La excesiva dependencia de voluntarios puede impedir que personas con recursos limitados desarrollen una carrera profesional.
Además, el trabajo no remunerado y el trabajo por contrato son agotadores.
Debería reconocerse más el trabajo invisible que supone la búsqueda y solicitud constante de empleo cuando muchas personas se sienten en situación de precariedad permanente. El resultado del empleo precario es la exigencia constante de ir más allá de lo exigido y el ciclo interminable de demostrar que se merece el puesto. Esto no es saludable ni sostenible para crear una plantilla sólida.
En mi último trabajo en un museo, trabajé para una agencia de contratación externa con un contrato temporal renovable durante dos años y medio. En dos ocasiones, ni a mí ni a tres compañeros nos comunicaron la renovación de nuestro contrato hasta uno o dos días antes de su vencimiento. Al finalizar nuestro último contrato, la moral del equipo y la confianza en la institución se habían deteriorado.
Una vez que los contratos del equipo terminaron, también fue difícil para el personal que se quedó. Esta pérdida a menudo era personal, dadas las estrechas amistades, y se complicó aún más por la presión resultante de una mayor carga de trabajo. Además, las notas y reuniones de traspaso no pueden reflejar completamente los años de conocimiento institucional que se pierden con estos miembros del equipo al finalizar sus contratos.
También soy dolorosamente consciente de que, cuando se contrata a alguien temporalmente, la jerarquía del personal coloca a los empleados precarios en el nivel más bajo. Esto puede propiciar abusos de poder, como delegar a trabajadores cualificados tareas insignificantes. El desequilibrio en la plantilla puede llevar al maltrato de personal talentoso y apasionado que simplemente desea progresar profesionalmente en el sector.
Ambientes laborales tóxicos
Es un secreto a voces que algunos museos en Irlanda son entornos laborales tóxicos.
Una simple búsqueda en Google con las palabras clave «acoso en museos de Irlanda» revela ejemplos impactantes de acoso laboral y sexual, con numerosos testimonios publicados por medios de comunicación y organismos gubernamentales de renombre, como The Irish Independent y el Parlamento irlandés.

He presenciado y sufrido maltrato, comportamiento poco profesional y acoso en diversos grados.
Como persona con un contrato de duración determinada, denunciar un mal comportamiento o presentar una queja formal resulta extremadamente difícil. Lamentablemente, me vi obligada a presentar una queja formal tras una serie de incidentes. Al principio, recibí un gran apoyo y ánimo por parte de la dirección. Tras regresar de unas breves vacaciones, me di cuenta rápidamente de que algo había cambiado cuando me dijeron que simplemente tenía que lidiar con «personalidades negativas» y ser más «resiliente».
Según la Política de Dignidad en el Trabajo de Irlanda [Dignity at Work Policy], una investigación no debería «exceder los tres meses»[2]. El Departamento de Recursos Humanos no me facilitó el informe de la investigación formal, que incluía una disculpa oficial del museo, hasta diez meses después de presentar mi queja, tan solo dos días antes de la finalización de mi último contrato. En mi último día (veinte minutos antes de devolver mi portátil de trabajo), recibí un correo electrónico de Recursos Humanos con una disculpa por escrito y la garantía de que implementarían una capacitación con un enfoque específico en el desarrollo de las habilidades de los gerentes en el manejo de conversaciones delicadas, después de que la gerencia hablara conmigo intentando desestimar mis preocupaciones tras varios incidentes perjudiciales.
La forma en que la gerencia y Recursos Humanos manejaron una queja grave fue inadecuada y perjudicial. Como se mencionó anteriormente, este incidente ocurrió después de que numerosos informes de medios de comunicación expusieran evidencia de acoso moral y sexual, de larga duración y de carácter histórico. El resultado es que, incluso en 2025, cuando algo grave le sucedió a un miembro del personal, la institución no contaba con los recursos ni la competencia para proteger a los miembros más vulnerables de su plantilla.
Incluso después de que estas prácticas tóxicas se hicieran públicas, persiste una cultura entre algunos empleados: una que sostiene que el prestigio del museo justifica el sacrificio de la vida personal y la salud mental.
Conclusión
Si bien los museos tienen el potencial de ser lugares de trabajo maravillosos y acogedores para que los jóvenes profesionales desarrollen sus carreras, el sector museístico irlandés debe afrontar una revisión urgente.
Para muchos trabajadores cualificados en toda Irlanda, una carrera en museos no es sostenible ni siquiera una aspiración en las condiciones actuales. Personas con talento abandonan el sector no solo porque sus contratos han finalizado, sino también por el agotamiento mental provocado por la falta de personal o entornos laborales tóxicos.
Hay preguntas que deben tenerse en cuenta y a las que se debe dar respuesta activamente, tales como:
Abramos el diálogo para dar pasos significativos hacia el bienestar y mejores condiciones laborales para los profesionales de los museos.
Notas
[1] BBC: British Broadcasting Corporation; RTÉ: Raidió Teilifís Éireann [Radio Television of Ireland].
[2] Cf.: https://assets.gov.ie/static/documents/dignity-at-work-an-anti-bullying-harassment-and-sexual-harassment-policy-for-the-state.pdf. Sección 28, página 15.
Nota de la editora: la autora, en este artículo, opta por utilizar «isla de Irlanda» para referirse a Irlanda e Irlanda del Norte.
Ilustración del artículo creada a partir de la foto «stairs» publicada por Georgie Pauwels en Unsplash. CC BY 2.0.