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enero 19, 2021

ICOM Voices Colonización y esclavitud: Por un lugar justo y necesario en el patrimonio y en el museo

André Delpuech

Director del Musée de l’Homme, Muséum National d’Histoire naturelle, Paris

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Palabras claves: Colonización; Esclavitud; Patrimonio; Arqueología; Monumentos; Museos

La lista de monumentos derrumbados se aceleró de pronto: en Bristol, la estatua de un esclavista fue tirada al mar; en Bruselas, la estatua de Leopoldo II, colonizador del Congo Belga, fue pintarrajeada de rojo; en Boston, la de Cristóbal Colón fue decapitada; en Martinica, dos estatuas del abolicionista Victor Schoelcher fueron destruidas.

Una perspectiva patrimonial y de memoria demasiado occidental

Esos monumentos conmemoran personajes que tienen relación con la historia colonial del Occidente y con la práctica ignominiosa de la trata y la esclavitud de las poblaciones africanas. Ese ardor iconoclasta, activado por la reciente noticia del asesinato de Georges Floyd en mayo 2020, impacta por su envergadura, a semejanza del movimiento «Black Lives Matter». Aquellos que atacan estos símbolos lo hacen porque, esparcidos en el espacio publico, recuerdan cotidianamente un pasado doloroso para los descendientes de esclavos y para los pueblos colonizados, y proclaman una historia oficial a menudo tendenciosa o sesgada.

Ocurre lo mismo con los vestigios del patrimonio puestos en valor a partir de una visión arquitectural occidental aún omnipresente. Los sitios declarados como monumentos históricos en los territorios franceses de ultramar son ejemplos elocuentes. Es así como en Guadalupe casi la totalidad de los cientos de monumentos declarados hoy en día hace parte de esa arquitectura europea1: edificios militares, iglesias y catedrales, casas o casonas, molinos y fabricas de azúcar o plantaciones de café, símbolos por excelencia del poder colonizador. Podemos constatar lo mismo con los sitios inscritos en el Patrimonio mundial de la UNESCO. En el Caribe, los doce bienes culturales declarados son todos testimonios de la arquitectura colonial2.

Honrar nuevos emblemas

Las poblaciones presentes tienen dificultad para reconocerse en esos lugares que les recuerdan más el poder de los amos que la vida de sus ancestros. Un ejemplo, nuevamente de Guadalupe, constituye una muestra significativa la voluntad de reapropiarse de ese patrimonio: en Basse-Terre se erige un fuerte militar que durante mucho tiempo se llamó Saint-Charles, y luego Richepance, general que en 1802 se encargó de restablecer la esclavitud, que había sido abolida en 1794 en el ímpetu revolucionario. Lo anterior era el colmo y casi un insulto para los guadalupeños, cuyos ascendientes fueron de nuevo reducidos a la esclavitud por dicho general. Hubo que esperar hasta 1989 para que el monumento fuera rebautizado con el nombre de Louis Delgrès, el coronel de infantería que encabezó la resistencia hasta sacrificarse junto a sus tropas. Podemos apreciar aquí un proceso de reversión que transformó  una importante edificación del poder esclavista en un símbolo de libertad y de lucha contra el servilismo.

Hacer visible lo invisible

La disciplina de la arqueología puede funcionar como “creadora” de lugares de memoria, como reveladora de vestigios portadores de identidad e incluso de emotividad. Se trata de una arqueología de lo discreto, en busca de huellas poco espectaculares –pueblos precarios, lugares de sepulturas, campamentos de esclavos fugitivos- que pudieron dejar las comunidades serviles en esta tierra. Desde los años 1990, el desarrollo de estas investigaciones arqueológicas ha permitido exhumar para los afroamericanos un patrimonio heredado de sus ancestros, lleno de memoria y de arraigo3. El cementerio de esclavos de la ensenada Santa Margarita, en Guadalupe, es la mejor muestra: más allá del aporte esencial al conocimiento de los ritos funerarios y la demografía de las plantaciones caribeñas en el siglo XVIII, las investigaciones transformaron ese espacio desértico en un memorial adonde todos los 27 de mayo, día de la conmemoración de la abolición de la esclavitud, se dirige en peregrinaje la población guadalupeña.

Santa-Margarita, Guadalupe. Cementerio de esclavos. Señalización. © A.Delpuech 2012
Santa-Margarita, Guadalupe. Cementerio de esclavos en proceso de excavación. © A.Delpuech 1998

En 2019, la exposición Tromelin, la isla de los esclavos olvidados en el Museo del Hombre, realizada por el Castillo de los Duques de Bretaña de Nantes, permitió relatar, gracias a la arqueología, la tragedia vivida por 160 malgaches reducidos a la esclavitud y que un naufragio arrojó sobre un islote del Océano Índico, donde fueron abandonados a su suerte4. El éxito de esta exposición, por medio de su recorrido por varios museos de franceses, demostró el interés y la necesidad de relatar ese lado oscuro de la historia occidental.

Tromelin, la isla de los esclavos olvidados. Exposición en el Museo del Hombre. MNHN. J.C. Domenech 2019

Documentar y exponer una memoria confiscada

Sin embargo, hasta hace poco la historia de la esclavitud, así como la de la colonización, los vestigios materiales de aquellos tiempos, y también las creaciones de sociedades contemporáneas nacidas de la deportación de millones de africanos, han estado muy ausentes en las colecciones y en los discursos museales, o si acaso, presentados de manera tendenciosa5.

Felizmente, ha llegado el momento de hacer entrar esas historias dolorosas al museo, así como de mostrar la vitalidad de las sociedades que engendraron. Grandes instituciones nacionales se han finalmente abierto, tales como el Museo Internacional de la Esclavitud en Liverpool (2007), el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana en Washington D.C. (2016), o el Memorial ACTe o «Centro Caribeño de expresión y memoria de la Trata y de la Esclavitud» en Pointe-à-Pitre, Guadalupe (2015). Con el mismo ímpetu, los grandes museos de los puertos franceses del Atlántico terminaron por relatar su implicación en la trata y el comercio de esclavos africanos, tal como el Museo de Historia en Nantes, o el Museo de la Aquitania en Burdeos. Y si seguimos aún esperando una gran exposición sobre la esclavitud colonial en un lugar emblemático de la capital francesa, que muestre la magnitud de su aporte histórico al surgimiento de la modernidad europea y su contribución a la mundialización bien presente hoy en día, hagamos hincapié en los reales avances en el mundo de los museos.

Es en esa dinámica que el renovado Museo del Hombre insistió para que su primera exposición, en  2017, constituyera un manifiesto sobre el tema «Nosotros y los otros. De los prejuicios al racismo». Otro ejemplo, en diciembre del 2018, para conmemorar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada 70 años atrás en el Palacio de Chaillot, una temporada sobre «los Derechos» permitió revisar los artículos de ese «horizonte moral de nuestros tiempos», como lo calificó Robert Badinter, comenzando con el articulo 4: «Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas». Porque también se trata de luchar contra todos los resurgimientos de esas barbaries intolerables, aún presentes en este principio del milenio en el que graves violaciones de los derechos humanos continúan prosperando bajo diversas formas en numerosas partes del planeta. Los museos deben desempeñar también un rol ciudadano en su denuncia y en la defensa de las libertades.

Referencias y recursos

1 Chopin, A. et Plasse, Florent (dir.). 2017. Patrimoine de la Guadeloupe. Paris, Le François : Editions Hervé Chopin, Fondation Clément, p. 607.

Sanz, Nuria (ed.). 2005. Caribbean Archaeology and World Heritage Convention. Paris: UNESCO World Heritage Centre, papers 14, p.  210. Sin embargo, hay que dar un lugar especial al grupo del Parque Histórico Nacional de Haití – – la Citadelle, le Sans Souci y Ramiers – – símbolo de la primera República afroamericana.

3 Delpuech, André et Jacob, Jean-Paul (dir.). 2014. Archéologie de l’esclavage colonial. Paris : La Découverte et INRAP, p. 408.

4  Guérout, Max et Romon, Thomas. 2010. Tromelin : l’île aux esclaves oubliés. Paris : INRAP, CNRS Editions, p. 195.

Vergès, Françoise (dir.). 2011. Exposer l’esclavage : méthodologies et pratiques. Paris: L’Harmattan,  coloquio internacional en homenaje a Edouard Glissant, 11, 12 y 13 de mayo de 2011 en el Musée du quai Branly, p. 224.

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